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Le temo a la noche que cubre con su obscuro manto
el cielo, a la vida que no es suave y viene de prisa, a no poder ser lo que los
demás desean… pero por sobre todo a no poder ser yo. No quiero tener que fingir
ser quien no soy, solo para hacer a los demás felices; a que llegue un momento
en el que ya mi pelo se tiña con el paso de los años y la sabiduría y no este
satisfecha con lo que he logrado y me pese lo que no he hecho, quiero poder
llegar hasta allí sin arrepentirme de lo que pudo ser y ya no será, de lo que
fue y ahora es nada. Tengo miedo de que te vayas de mi lado y me dé cuenta de
lo mucho que te necesito. Le temo a la soledad que me hace pensar y darme
cuenta que mis miedos se cumplen; a los espejos que solamente me muestran una
cara sin emoción, o que sonríe a pesar de que cada día va cayendo más y más en
su oscuridad interior. Le temo a morir y que mi paso por el mundo no deje
ninguna huella, que nadie me recuerde, y que todo sobre mi se borre.